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Energía con conciencia social

13 de febrero de 2026 por
Energía con conciencia social
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“Vive como piensas o acabarás pensando como vives”

 

Cuando parece que ya todo el mundo, salvo las consabidas excepciones, tiene asumido que vivimos en una situación de emergencia climática, con efectos irreversibles sobre la propia salud y la vida de las personas y el resto de especies del planeta, además del efecto pernicioso que tienen las emisiones de gases de efecto invernadero, y especialmente las producidas por el uso de combustibles fósiles, parece claro que debemos transitar hacia una economía/sociedad de bajas emisiones y de energías renovables.

Ante eso, nuevamente, se posiciona con clara ventaja de partida el oligopolio energético conformado por las grandes compañías del sector que pretenden manejar el sistema para, otra vez nuevamente, aprovechar la necesidad de energía para convertirla en un negocio multimillonario que solo beneficia a unos pocos.

Porque, de pronto, todas las grandes compañías del mundo se han vuelto muy preocupadas por el medio ambiente, en un ejercicio de “greenwashing” de grandes proporciones. Décadas de informes científicos alertando del camino que llevamos no sirvieron de nada, pero la reiterada aparición en informes y balances de términos como Peak Oil, reducción de beneficios por conciencia ecológica, etc, ha tenido un efecto devastador en las estrategias empresariales. Esto hace que dudemos mucho del compromiso y la profundidad de los cambios que proponen.

Se trata, resumiendo mucho, de pensar lo mismo actuando diferente, un actualizado que todo cambie para que todo siga igual.

Frente a ello existen otras propuestas. Si pensamos diferente, actuemos diferente. Porque, además, a España le interesa un cambio a un modelo 100% renovable si quiere aspirar a la tan necesaria soberanía energética. Las nulas reservas en combustibles fósiles y nuestra privilegiada posición geográfica, en cuanto a viento y sol se refiere, hace que la transición a las renovables no solo sea recomendable sino en todo punto imprescindible.

Miremos un poco más allá de los paisajes de molinos de viento y las placas solares en megahuertos solares. No podemos conformarnos con un cambio de las fuentes energéticas si el resto del sistema sigue igual. Partamos de la base del Derecho a la energía y, a partir de ahí, iremos hilvanando las razones que nos llevan a pedir mucho más.

Vivimos un momento crucial, en el que ni los modos de producción ni los de consumo son igual a como lo eran hace apenas unos años. La tecnología y la robotización ha hecho que la forma de producir cambie y permita imaginar un mundo diferente.

Ante ello, ¿vamos a permitir que nuestra dependencia energética siga estando en manos de unas pocas personas, dispuestas a cualquier cosa para mantener unos niveles de ingresos obscenos, dispuestos, sin dudarlo, a ahondar en la precariedad y la pobreza de la gente?

¿Nos conformamos con energía “verde” que no tiene en cuenta las situaciones de pobreza energética? ¿Vemos suficiente que nuestra factura baje por tener placas en nuestro tejado aún sabiendo que de ellas se benefician las empresas energéticas por no haber balance neto? ¿Nos basta con ver en nuestra factura que la procedencia de la energía que consumimos es de fuentes renovables a pesar de que no podamos participar en ninguna decisión relacionada con esa energía?

Son demasiados interrogantes, que afectan al modelo de sociedad que queremos, como para quedarnos tranquilos.

El cambio de modelo energético no se puede quedar en un lavado de cara. Si queremos que realmente suponga un cambio profundo tenemos que posibilitar que la energía y su acceso sea más justo y democrático, que tengamos poder de decisión sobre su gestión y producción, sobre primar la eficiencia y el ahorro y sobre garantizar el acceso de todas las personas.

Como vemos no se trata de cuatro medidas “cosméticas” sino de una transición real y profunda hacia otro sistema totalmente diferente.

Parece muy complicado, y nadie ha dicho que fuera fácil, pero la buena noticia es que ya hay muchas iniciativas que lo están poniendo en marcha. Existen muchas opciones, basadas en las comunidades energéticas y las cooperativas de producción de energía limpia, como Candela Coop. Tomar como base lo que ya se está haciendo desde estas iniciativas y ahondar en el cambio que supone es un camino que debemos recorrer como sociedad. Participar en todas las fases de producción, distribución y consumo de la energía es la única forma de garantizar un acceso justo, teniendo en cuenta las particularidades y las necesidades de las personas y los colectivos implicados.

Solo hace falta una cosa: ganas de cambiar las cosas en beneficio de la mayoría.

Normalmente no nos damos cuenta, pero estamos rodeados de personas que están esperando que alguien dé el paso necesario para empezar a actuar. Y ese alguien podemos ser nosotros. Fácil no va a ser, pero garantizamos que solos no vais a estar.

Empecemos por hacer que este 14 de febrero, Día Mundial de la Energía, vaya más allá de la efeméride y no nos deje engatusar por las campañas publicitarias de aquellos que, pintándose la cara de un verde en el que no creen, solo buscan su propio beneficio. Lo bueno de los cambios es que pueden empezar en cualquier momento, pero lo mejor es no dejarlos para luego.

¡Actúa, pásate a la energía con conciencia social!

David Palomino Ramírez

Vocal del Consejo Rector de Candela Coop.

Energía con conciencia social
Info 13 de febrero de 2026
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