
La pasada mañana del 25 de junio, a las doce de la mañana, en la Alameda Principal de Málaga, nos hemos sumado a la concentración "#¡Renovables sí, pero no así", junto a muchas otras organizaciones, convocadas por la Plataforma "Valle del Guadalhorce" y donde se ha leído el siguiente MANIFIESTO PARA CONSEGUIR LA DESCARBONIZACIÓN Y CONSERVAR LA BIODIVERSIDAD Y EL PAISAJE:
Favorecer la democratización plena y efectiva de la tan necesaria transición energética, para combatir una amenaza tan real como es el cambio climático, es cosa de todos.
El ahorro energético y el autoabastecimiento, deben ser prioritarios, tal como marca la Directiva Europea en su "Paquete de Invierno".
El desarrollo de un modelo energético distribuido basado en el autoconsumo de renovables, que priorice la eficiencia y el ahorro energético antes que la generación a gran escala, es la manera más eficaz de conseguir la descarbonización y de combatir el cambio climático. También es la mejor manera de abaratar la factura de la luz, y por tanto de luchar contra la pobreza energética.
El fomento de un modelo energético centralizado basado en centrales de energía renovable a gran escala y la producción de hidrógeno solo supone un cambio de tecnología que no será suficiente para comseguir los objetivos de reducción de emisiones de GEI e impedir llegar a situaciones de "no retorno climático" .
La transición energética no se conseguirá con la instalación masiva de parques fotovoltaicos en suelo rústico y con accesos a un bien de todos tan preciado como es el agua, que profundiza y se aprovecha de un modelo económico extractivo e injusto que agudiza los desequilibrios territoriales y la falta de cohesión social.
La ocupación de suelo rústico para usos urbanísticos y de diversas infraestructuras o actividades industriales, cada día más elevado, no tiene en cuenta los límites biofísicos y su valori intrínseco como parte imprescindible de nuestro agroecosistema, por lo que no es una alternativa viable.
Las expropiaciones a propietarios y la destrucción de entornos de alto valor natural, de cultivo y de biodiversidad, se están generalizando, y ante la escasa defensa y medios por parte de las administraciones públicas, múltiples movimientos vecinales están tomando impulso para detener estas agresiones al patrimonio cultural y natura, que es de todos.
Nuestras emergencias (climática, sanitaria, social y económica) no pueden ser utilizadas para el fomento y financiación de un modelo energético injusto y especulativo que apuntale al oligopolio energético y sus grandes inversores, impidiendo la democratización de la energía, el desarrollo rural y la vida de los pueblos.
La protección de la salud y la seguridad públicas, la protección del medio ambiente, la ordenación del territorio y la eficiencia energética debe ser la prioridad de las Administraciones.
Necesitamos el impulso y la financiación del "cliente activo" , el autoconsumo, y las comunidades ciudadanas de energía, con su derecho a formar parte del sistema eléctrico y de la generación renovable, con un modelo energético distribuido, eficiente y de ahorro, por su mayor impacto positivo en el empleo de calidad, desarrollo local y sostenible, y la reducción de emisiones.